Acabo de reencontrarme esta mañana con los chicos del pendiente dorado, mientras por enésima vez una voz que detesto me increpaba desesperada a "buscarme un futuro", mientras preguntaba estupefacta
"¿Por qué pasas el tiempo buscando y escuchando música?¿Es para un trabajo?¿Es eso un trabajo?¿De qué vás a vivir?¿Por qué pierdes el tiempo con la música? ¿Por qué te gastas el dinero en conciertos? ¿no estás mayor ya para eso?¿cuándo vas crecer?"... Y así hasta el infinito. Todo esto cuando uno lleva años sin depender económicamente de nadie y buscándose la vida como puede...
Ante tal situación sólo he podido responder, "son muchos años ya, deberías haber aprendido, deberías saber quién soy y por qué soy, el problema es tuyo, no mío".
No voy a cambiar, no quiero cambiar...
Pero los chicos del pendiente dorado si han cambiado . Aquí os dejo dos muestras , el antes y el después, aunque pensándolo bien puede que tampoco ellos hayan cambiado demasiado, excepto por las arrugas y las lorzas.
En el fondo puede que nunca nada cambie en absoluto, el eterno retorno ese que contaba Walter Benjamin, quién sabe...
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